Previo del GP de Hungria 2017 | Volvemos al circuito ratonero de Hungaroring


Los pilotos a menudo describen el circuito de Hungaroring como un "Mónaco sin paredes" en lo que parece una descripción justa del estrecho y revirado circuito situado en las afueras de Budapest.

Construido a mediados de los 80 en una aventurada empresa de la Fórmula 1 por traspasar el telón de acero, Hungaroring y el Gran Premio de Hungría no han faltado a su cita con el campeonato desde 1986.

Aunque no es ninguna réplica de Mónica, Hungaroring es un circuito en el que se necesita la máxima carga aerodinámica. Los equipos necesitan cargar mucho la parte delantera para contrarrestar el subviraje imperante, e igualmente tienen que ablandar el tarado de la suspensión para que los pilotos puedan subir a los pianos en la parte sección central de la vuelta.

El circuito tiene más curvas de las que tenía originalmente pero su carácter original permanece intacto. En la Fórmula 1, Hungaroring es como un circuito de karts a escala: un excelente reto para la clasificación pero a veces algo frustrante en una situación de carrera en la que las opciones de adelantamiento no abundan precisamente. Dicho eso, en los últimos años hemos visto conclusiones dramáticas. A pesar de que el DRS no resulta efectivo en Hungría, el circuito permite usar una amplia variedad de estrategias de neumáticos, lo que ha generado carreras tan tensas como entretenidas.