Piloto Número 1 de McLaren | Fernando Alonso - Dorsal #14


Lo primero que llamó la atención fueron sus resultados que desafiaban lo establecido: tirando de un Minardi poco competitivo para acabar en una increíble 11ª posición en Suzuka en 2011; saliendo de la nada para logar su primera pole (Malasia 2003); y convirtiéndose en el ganador más joven de un gran premio en aquel momento (Hungría, de nuevo en 2003, relevando curiosamente a Bruce McLaren, que ostentaba este record desde 1959) casi sin despeinarse.

Tras dejar claro sus intenciones, su traspaso a Renault le permitió cumplir su ambición.

Armado con el R25 de 2005, no tardó en demostrar esos destellos de potencial. Quedó patente en el Gran Premio de San Marino de aquella temporada, donde defendió su liderato de forma impecable ante las embestidas del campeón del mundo Michael Schumacher. Fue una actuación que mostró las habilidades de un veterano más que las de un novato con ganas de comerse el mundo.

Las victorias pasaron de llegar con cuentagotas a hacerlo en cataratas: siete triunfos a final de temporada pero también varios podios (cinco segundas posiciones y tres terceros puestos) le llevaron hasta el título. En definitiva, ganó el campeonato con la experiencia de un maestro veterano y no como un novato a quien le tembló el pulso de camino al título.

Se coronó en Brasil al acabar tercero, por detrás precisamente de dos McLaren. Estando de pie en el podio se le acercó al oído Ron Dennis para asegurarle que su futuro estaba en uno de los coches plateados de Woking.

Se tardó poco en llegar a un acuerdo, pero sería para 2007, con lo que se pondría al volante de Renault de nuevo en 2006. Aquella temporada, el eterno rival –Schumacher- estaba en la lucha de nuevo, y tanto él como Ferrari utilizaron todas las armas en su considerable arsenal para frenar los avances de Fernando.

Dio lugar a una temporada tensa, nerviosa y paranoica. Pero fue una temporada en la que volvió a triunfar Fernando, tirando de inteligencia cuando le faltaba la competitividad para ganar. Tanto es así que ganó siete grandes premios pero también consiguió siete segundos puestos.

Su título en 2006 le convirtió en ese momento en el bicampeón del mundo más joven de todos los tiempos.

Impulsado por este resultado, no tardó en dejar su huella en McLaren en 2007 al ganar su segunda carrera con el conjunto inglés para situarles de nuevo a la cabeza de la competición después de una decepcionante temporada en 2006.

Llegaron más victorias después: lideró un emotivo primer y segundo puesto de McLaren en Mónaco, demostró su agresividad controlada para llevarse la victoria en el Nurburgring y obligó a sus rivales a rendirse en Monza. Pero su racha de victorias la iba igualando su compañero novato Lewis Hamilton, que también se alzó con cuatro grandes premios, y al final de la temporada la candidatura de McLaren no estaba suficientemente coordinada para frenar a Ferrari y Kimi Raikkonen, que se llevaron el título por un solo punto en la última carrera de la temporada en Brasil.

Quedarse a las puertas del título supuso un jarro de agua fría pero no fue el principal problema en una temporada ensombrecida por el enfrentamiento competitivo tanto dentro como fuera de la pista. La disputa fue intensa y McLaren y Fernando tomaron distintos caminos. El español volvió a Renault, donde completó dos temporadas discretas antes de unirse a Ferrari en 2010.

El periplo de Fernando en la Scuderia fue una montaña rusa de altibajos. Ganó su primera carrera en el monoplaza rojo, en el Gran Premio de Bahréin en 2010, pero acabó perdiendo el título por la mínima al costarle mucho un error estratégico en la última carrera de la temporada en Abu Dabi.

En 2011 consiguió tan solo una victoria, en Silverstone, y luego consiguió tres magníficos triunfos en un Ferrari que dejaba mucho que desear en 2012, liderando de esta manera la pugna para destronar al campeón del mundo Sebastian Vettel. Fernando se empleó a fondo pero su valiente campaña se quedó en nada una vez más en la última carrera.

Aunque sus últimas dos temporadas en Ferrari coincidieron con un bajón del equipo, su periodo con el conjunto de Maranello no hizo más que respaldar su condición como el mejor piloto y el más respetado de la Fórmula 1. Los registros nunca reflejarán realmente sus éxitos pero la historia contará que Fernando Alonso se encontraba un peldaño por encima de sus rivales en cuanto a reputación y habilidad.

En McLaren-Honda ha prometido una y otra vez que pondrá de nuevo al gigante británico en lo más alto del podio, replicando de esta manera los éxitos de su ídolo de la infancia, Ayrton Senna.

Todavía no ha podido pilotar un McLaren-Honda que esté a la altura de su notable talento pero, aun así, sigue con la misma motivación y ambición. Sus actuaciones en 2016, siempre que se la ha presentado la más mínima oportunidad, han sido sublimes. Tanto es así, que ha llegado a declarar que ha sido una de sus mejores temporadas en la Fórmula 1 ya que su fe ciega en el coche le ha permitido llevarlo al máximo en muchas ocasiones.

En 2017 buscará sacar el máximo provecho de esas oportunidades de nuevo.

Fuente: McLaren.com