11 de Junio de 1955, el peor accidente en la historia de la F1 - Aniversario de la peor tragedia de la F1

La F1 ha pasado por etapas oscuras en su rico y colorido palmarés, así como han habido momentos de mucha emoción y gloria para los vencedores, han habido momentos que nadie quiere recordar como el 1 de Mayo o el día 8 del mismo mes, días en los que murieron pilotos de la talla de Ayrton Senna y Gilles Villeneuve, días que todos deseamos borrar de la historia y traer de vuelta a estos ilustres pilotos.

Por muy cruel que parezca, las fechas mencionadas anteriormente tienen un peso ligero en la escala de las tragedias en la F1, la fecha que ocupa la posición de vanguardia es la del 11 de Junio de 1955, si, un día 11; hago énfasis en el día porque estoy seguro que muchos conspiranoicos estarán sacando conclusiones al respecto ya que, para muchos, el 11, conocido como un número maestro, es incluso más negativo que el 13, ¿Recuerdan lo ocurrido en el 11S?

Volviendo al tema, el 11 de Junio de 1955, en Le Mans, ocurrió el peor accidente que jamás haya visto la F1, murieron decenas de espectadores, así como un piloto, dicho evento promovió la retirada de Mercedes de todas las competencias del deporte a motor, pero a pesar de dicho desastre, los directores de la carrera, muy cínicamente, continuaron con el Gran Premio.

En este accidente murieron 82 espectadores y mas de 120 resultaron heridos.

MOMENTO DEL ACCIDENTE

Todo pasó muy deprisa y hubo una gran confusión, pero probablemente no se aleje mucho de la verdad.

Mike Hawthorn (Jaguar) redujo bruscamente la velocidad para entrar en boxes. Lance Macklin (Austin Healey), que venía completamente lanzado, probablemente no adivinó la intención del inglés y se vio obligado a abrir su trayectoria hacia la izquierda, y Levegh (Mercedes), que iba a adelantar a Macklin, tuvo que abrirse aún más a la izquierda.
Momento de la colisión entre Macklin y Levegh.

El Mercedes de Levegh golpeó con su parte frontal derecha la parte posterior izquierda del Austin-Healey de Macklin. Por la diferencia de velocidad, el Austin-Healey sirvió de rampa de lanzamiento para el Mercedes 300 SLR, que impactó contra el terraplén que separaba la pista de los espectadores.
Restos del carro de Levegh


Por la violencia del golpe, Levegh salió despedido falleciendo en el acto. El Mercedes se incendió. El motor y el puente se desprendieron del chasis recorriendo varias decenas de metros a lo largo de la tribuna. Los restos del Mercedes se precipitaron contra el público con gran violencia.

El Mercedes de Pierre Levegh se desintegró totalmente, el motor y otras piezas del chasis dejaron un rastro de muertos y heridos en su vuelo sobre las tribunas, incluyendo al propio Levegh cuyo cuerpo quedó tendido sobre la pista. Entre los motivos de la fuerte deflagración se encuentra el hecho de que muchas partes del vehículo estaban compuestas de magnesio, que genera una fuerte explosión y dificulta las labores de extinción, dado que el agua actúa como potenciador de las llamas.

Los organizadores de la prueba, sin embargo, no interrumpieron la carrera, que prosiguió mientras las ambulancias iban y venían, luego se supo que continuó para que las personas no impidieran el paso de éstas y pudieran atender a los heridos. Los espectadores situados en otras zonas del circuito tardaron horas en conocer el alcance de la tragedia. La organización argumentó que la suspensión de la carrera hubiera dificultado las labores de evacuación de los heridos, por la probable invasión de las vías de emergencia.

Pierre Levegh contaba con 49 años de edad en el momento de su muerte.

Durante la noche, el equipo Mercedes Benz, que encabezaba las 24 Horas, decidió retirarse de la carrera, por orden explícita de la sede central de la marca en Stuttgart. Al día siguiente, bajo una fría lluvia y un ambiente aún más glacial, Hawthorn y Bueb lograron para Jaguar su tercera victoria en Le Mans. La retirada de Mercedes de las competiciones automovilísticas se prolongó hasta el año 1989.

Dos días después, las autoridades galas prohibieron las competiciones automovilísticas en Francia. En Alemania, España y Suiza siguieron el ejemplo francés y suspendieron sus Grandes Premios, para evitar que se repitiera una tragedia que conmocionó a Europa y al resto del mundo.

Levegh, cuyo verdadero nombre era Pierre Bouillon, había accedido al volante del Mercedes 300 SLR por un gesto de deportividad sin precedentes de la firma alemana, en reconocimiento a la gran carrera que había realizado el piloto francés en la edición de 1952.

En aquella ocasión Levegh, con un Talbot preparado por él mismo, tuvo que abandonar la carrera a una hora del final cuando marchaba en cabeza, otorgando así la victoria al Mercedes 300 SL conducido por los alemanes Hermann Lang y Fritz Reiss.
Jaguar tipo D de Hawthorn, usado el día del accidente

Mike Hawthorn, campeón del mundo de Fórmula 1 en 1958, falleció cuatro años después durante la celebración de una prueba en Inglaterra. Fue en un accidente en el que también estuvo involucrado un Mercedes no oficial, ya que la marca alemana había abandonado la competición a finales de 1955 por el accidente de Le Mans.

VIDEO DEL ACCIDENTE