Vandoorne, la nueva estrella que brillará en el firmamento de la F1

Cuenta con tan sólo unas pocas horas para hacerse a la idea, aclimatarse al entorno y adaptarse a las exigencias de afrontar un fin de semana con expectativas de competición en un monoplaza híbrido, pero también cuenta con toneladas de talento de su lado. Pocos meses después de que sus planes para alcanzar el Gran Circo fuesen pospuestos un año más, Stoffel Vandoorne debutará este fin de semana en la Formula 1 con la difícil tarea de sustituir a todo un bicampeón del mundo como Fernando Alonso, y lo hace avalado por una trayectoria prácticamente impecable en categorías inferiores.

Nacido en 1992, su paso por el karting ya dejaba entrever las habilidades del belga, triunfando dentro de sus fronteras y fuera. Sin ir más lejos, en 2009 logró el subcampeonato del Mundial de Karting en la clase KF2. En 2010 afrontó su primer desafío en monoplazas, en la Formula 4 Eurocup 1.6 (actual Formula 4 francesa), y su debut, en el circuito de Motorland Aragón, no pudo ser más idílico: segundo en la primera carrera tras el francés Norman Nato, y vencedor desde la pole en la segunda. La tendencia se mantuvo a lo largo del año: 6 victorias (con triunfo doble en Spa-Francorchamps y Hockenheim), 13 de 14 carreras en el top 4 y una ventaja de 36 puntos con Nato que le permitió alzarse con el título.

Lógicamente, el siguiente paso era la Eurocup Formula Renault 2.0, inagotable cantera de pilotos del Benelux y un paso imprescindible para acceder a la boyante Formula Renault 3.5, que vivía sus mejores años. Enrolado en el equipo KTR, tuvo un inicio muy complicado, sin lograr puntuar en sus primeras 5 carreras. Remontó el vuelo y obtuvo puntos en las restantes 9 citas, podio en Hungaroring incluido, para acabar en quinto lugar en un año dominado por Robin Frijns, Carlos Sainz y Daniil Kvyat. También hizo la FR 2.0 NEC, donde le fue algo mejor: 3º en la general con 8 podios tras Sainz y Kvyat.

La historia fue bastante diferente en 2012 tras marcharse a Kaufmann Racing, el equipo campeón. En una dura pugna con Kvyat, Vandoorne se llevó el campeonato con un margen de 10 puntos, tras obtener 4 victorias, 2 de ellas en Nürburgring. Acompañó este éxito con un programa parcial en la NEC, ganando 5 carreras de 7 por delante del campeón de la categoría, Jake Dennis.

Su progresión seguía imparable, y no pasó desapercibida para McLaren, que decidió incorporarle en 2013 a su programa de jóvenes pilotos de cara a su primer año en la Formula Renault 3.5. Para ello, se unió a Fortec, equipo con el que Robin Frijns se proclamó campeón el año anterior, y el belga no decepcionó en absoluto, ganando desde la pole la primera carrera del año en Monza. Stoffel, sin embargo, encontró en su compañero de programa Kevin Magnussen un hueso muy difícil de roer, y aunque le plantó cara, con 4 victorias en los primeros 5 meetings -2 en Moscú-, un doble abandono en el Red Bull Ring sepultó sus opciones. Aún así, logró el subcampeonato con solvencia respecto a António Félix da Costa.

Las metas de Vandoorne eran cada vez más altas. En 2014 fue nombrado tercer piloto de McLaren, y accedió al último peldaño de la escalera, la GP2, nada menos que con ART Grand Prix. Debutó a lo grande, venciendo su primera carrera en Bahrein, pero a este éxito le siguieron cinco carreras fuera de los puntos. Al igual que sucedió en 2011, Vandoorne fue a más llegado el verano. Obtuvo tres victorias más, una de ellas en un espectacular duelo bajo la lluvia con Raffaele Marciello, y consiguió arrebatar el subcampeonato a Felipe Nasr por 5 puntos. Su reacción no fue suficiente para cazar a Jolyon Palmer, pero le situaba como el favorito indiscutible en 2015.

Y Vandoorne, una vez más, respondió, y lo hizo con una dominación como pocas veces se ha visto en GP2. Los números hablan por si solos: 7 victorias, todas ellas en las carreras de sábado, y 16 podios en 21 carreras, campeón con 5 carreras de margen en Sochi y una ventaja de 160 puntos respecto al segundo clasificado, Alexander Rossi. Las comparaciones con las temporadas de Hamilton y Hülkenberg no palidecían en absoluto, y el salto a la Fórmula 1 parecía inevitable... hasta que McLaren confirmó que su veterana pareja de campeones seguiría un año más.

Sin poder continuar en GP2, Vandoorne temía seguir los pasos de Magnussen, quien se pasó todo 2015 como tercer piloto a la espera de un asiento que -excluyendo la sustitución de Alonso en Australia- nunca llegó. Quería seguir compitiendo hasta tener la oportunidad, y Honda le abrió una alternativa: la Super Formula japonesa, la competición de monoplazas más rápida del mundo en circuito fuera de la Fórmula 1, con pilotos del nivel de André Lotterer, Kazuki Nakajima o James Rossiter, y con un vehículo similar al GP2, pero con más potencia y agarre en curva. Ayer mismo, Vandoorne rodaba en el circuito de Okayama, al volante del SF15 del equipo Dandelion, en los tests de pretemporada de la categoría.

Hoy, sin embargo, tendrá que hacer un viaje de casi 8.000 kilómetros. El veredicto negativo de los médicos a la participación de Fernando Alonso en el Gran Premio de Bahrein, a raíz de su accidente en Albert Park, le abre las puertas antes de lo esperado, aunque, en realidad, este sea el año en el que él deseaba debutar en un principio. Mañana se enfrentará a sus primeros entrenamientos libres, en un circuito que conoce bastante bien (2 victorias en sus 2 carreras feature en GP2), con la simple expectativa de llevar un coche que apenas ha probado y que aún da problemas a meta. Todo lo que venga a partir de ahí sólo puede ser bueno. Por lo pronto, se convertirá en el 20º piloto belga en correr en Fórmula 1. Sólo dos de ellos lograron victorias, el dos veces subcampeón Jacky Ickx, y Thierry Boutsen, ex de Williams. Quien sabe si Vandoorne será el tercero...