MATERIAL DE LA ROPA DE UN PILOTO




Mono de F1

El objetivo de la vestimenta de un piloto es: Ofrecer la mejor defensa posible ante el riesgo de fuego.

Afortunadamente, el fuego es algo extraño actualmente en la Fórmula 1, sin embargo, en los años 70 el fuego era algo muy común y los pilotos se quemaban o incluso morían debido a las llamaradas causadas por la gasolina después de los accidentes, claro ejemplo de esto es el accidente de Niki Lauda. Los trajes actuales, los guantes y las botas están preparados para esto.

Resisten el fuego durante un tiempo limitado, normalmente hasta que los comisarios consiguen apagar el fuego.

Los trajes de los pilotos están fabricados de múltiples capas de una tela especial plástica, Aramid. Estos son probados con una llama blanca de propano. Deben ser lo más ligero posible y cómodos para conducir. También llevan “respiraderos” para que los kilos de sudor puedan evaporarse. Los parches de la publicidad que llevan, son de este mismo material, así como el hilo que los une. En los trajes de los pilotos también destacan unas hombreras. Sirven para cumplir con objetivos de seguridad que aparecen en la regulación sobre seguridad. Están diseñados para que un piloto, en caso de accidente grave, pueda ser extraído del vehículo junto al asiento para evitar complicaciones en las lesiones. El asiento, esta por lo tanto solapado al coche mediante dos cierres, fáciles de abrir en caso de accidente. Los equipos de rescate tienen una máquina especial para extraer al asiento y al piloto, por lo que las hombreras deben ser bastante resistentes.

Los guantes ignífugos son fabricados tan finos cómo es posible para que el piloto sienta el volante lo máximo posible. Lo mismo ocurre con las suelas de las botas, son mucho más finas que las de zapatos convencionales para tener un contacto máximo con los pedales.

Guante ignífugo

Debajo del traje y del casco los pilotos llevan ropa interior a prueba de fuego, o sea inífuga.

Ropa interior ignífuga
Ropa interior ignifuga obligatoria de los años 70

La efectividad de todas estas mejoras ignifugas fue demostrada en 1994, cuando Jos Verstappen y los ingenieros de Benetton sobrevivieron a un incendio causado por una fuga de combustible. No hubo heridos graves.


Incendio de Jos Verstappen en 1994.